martes, 9 de febrero de 2016

Historias de Nuestros Niñ@s del Agua: Esteban


Algunas vidas son largas y parsimoniosas como la de las estrellas, los árboles o las montañas. Otras, son breves, fugaces, intensas como una lluvia de verano.

María es la Mamá de Esteban, un bebé que marchó rápido, como las gotas del rocío tras el amanecer. Esteban, sólo compartió diez horas, tras su nacimiento, con su Mamá y su Papá, pero esas diez horas, significan toda una vida, toda una eternidad. Su Mamá, María, ha tenido la amabilidad de compartir con nosotr@s la Historia de su Niño del Agua, Esteban.

Breve, fugaz, demasiado breve, demasiado fugaz, es el tiempo que comparten físicamente con nosotras nuestr@s niñ@s del agua. Sin embargo, el Amor es eterno, el Amor trasciende incluso al tiempo, va más allá de la lluvia, de las montañas, de las Estrellas, más allá de la vida. El Amor por nuestr@s pequeñ@s perdurará por siempre, en nuestros corazones, en nuestras almas, en la memoria del Universo.

Desde aquí agradezco a María su amabilidad por querer compartir su historia y la foto de ese momento tan intenso del encuentro físico con su bebé. Le agradezco el Amor y la generosidad que muestra hacia otras Mamás y Papás que están pasando por situaciones parecidas y necesitan sentirse apoyados y comprendidos.

Elena Mayorga

Os dejo con el relato de María Rohr, Mamá de Esteban:

Contar para que alguien se sienta identificado y yo pueda desahogarme un poco a eso se deben mis palabras, si se está aquí es porque hemos perdido un hijo eso está claro.
El 22 de Octubre nace Esteban mi primer hijo, luego de 9 años de relación fue nuestro bebe tan esperado. La felicidad de tener un hijo con la persona que queres y ver cómo crece dentro tuyo era una satisfacción impresionante “yo la madre de” que orgullosa que estaba. En la eco de las 12 semanas nos fue re bien nos felicitaron y todo, pero nada nos iba a preparar para el estudio de la semana 20, donde resulto estar todo mal, pasamos de hablar de curso de preparto a tu hijo es incompatible con la vida, no vas a ver chicos como el caminando por la calle porque simplemente no hay no llegan al año de vida, otros doctores me decían hay que ver si llora al nacer eso lo cambiaria todo y lo último que me dijeron va a vivir minutos. Así que.. que hacíamos?.. teníamos que comprarle o no ropa si iba a vivir minutos, dejamos de lado la cuna, el carrito y empezamos de estudios a más estudios, punción, inyecciones, resonancia, ecosonograma que ni siquiera sabía que existía un estudio llamado así. Igual no me importaba yo iba a ir las veces que me dijeran todo sea por él. Al final le compre un body rayado azul con un dibujo de una cigüeña en el pecho y en la semana 36 lo estreno, mi Esteban nació por cesárea. Chiquito era un muñequito cachetón, desganado verlo me hizo darme cuenta que iba a pasar eso que me decían y no me importo, el no vivió minutos vivió 10 horas en total era fuerte a pesar de su condición y fueron las 10 horas más lindas que pude haber pasado en esa habitación al fin tenía una familia de 3, sea lo que fuera felicidad o tristeza lo que sentíamos el reloj corría y su pulso bajaba.
Para mi no es un adiós es un “nos vemos pronto”, es más le dije en brazos que el día que yo partiera iba a ir a levantarlo e íbamos a hacer las cosas pendientes que no pudimos hacer en vida.

Me han preguntado si me enoje con el de arriba y si estaba bien un millón de veces, y te puedo decir que no me enoje con nadie simplemente entendí que él estaba de paso, yo estaba viva y el no pero igual el está en un mejor lugar, eso lo tengo claro, entendí que traer vida es un milagro y es más complejo de lo que pensaba, porque no todos salimos de la clínica con el bebe a otros nos toca irnos solos. Llorar si llore, lo llore más en panza que afuera y hoy a los 3 meses se me cae una que otra lagrima pero son las pequeñas cosas las que me entristecen.. el pensar que tendría 3 meses.. ver mamas paseando con el carrito.. pasar por una vidriera de ropa de bebe, ahí me doy cuenta que ese dolor está ahí y dudo que pase, pero hoy doy lo mejor de mí, por mi hijo que no está ese hombrecito de vida corta me cambio me hizo apreciar aún más la vida y entendí que estas cosas pasan más veces de las que uno se entera solo hay que sacar la fuerza que no sabías que tenías y no flaquear. 

Texto y Fotografía de María Rohr 
Si deseas ponerte en contacto con María puedes hacerlo a través de el correo que ns ha facilitado: rohrmaria@hotmail.com

jueves, 5 de marzo de 2015

Abrirse a la vida

Cuando perdemos a nuestros bebés caemos en un pozo de dolor, de tristeza, de desesperanza. La vida deja de tener sentido y no encuentras ánimo ni fuerzas para moverte. Cada paso supone un mundo. Cada acción que tenemos que realizar, nos parece casi inalcanzable. El día a día se asemeja a una pesadilla y nuestras escasas energías están concentradas en la ausencia de nuestro bebé, en el dolor, en el rememorar todo lo que pasó, en soñar con lo que iba a ser y nunca podría llegar a ser. 

Cuando perdemos a nuestros bebes nos sumergimos en el pozo de la pena, de la tristeza, del dolor.

Cuando murió mi pequeña Luna, esta semana se han cumplido ya tres años, recuerdo que me encerré en una concha. No quería saber de nadie, ni de nada. Confieso, que lo único que me mantuvo atada a la vida fuer el amor hacia mis hijas, la que se había ido y la mayor, que en aquel entonces tenía tres años, y hacia mi compañero de vida, mi amigo, mi amante. Ellos me hablaban, me cuidaban, me preparaban la comida, me animaban a salir. Yo desde mi concha, desde mis sombras, les contemplaba y les veía vivir y me hacía mucho bien tenerles a mi lado derramando sobre mi su inmenso Amor.

Durante años, me mantuve en mi concha, me daba miedo salir de ella, había sufrido demasiado, todo me afectada en exceso, las penas aún se me hacían más grandes, los problemas me parecían terribles, las alegrías las bebía a pequeños sorbos, había perdido, con la muerte de mi hija, la capacidad de sentir con intensidad. Sólo el Amor en mí era fuerte y constante. Amaba profundamente a mis hijas, a mi compañero, a mis hermanos, a mis amigos. El Amor me mantenía atada a la vida y poco a poco, a medida que yo iba asumiendo mi realidad, me iba tendiendo un hilo para abandonar mi concha, mi pozo de sombras.

Con el paso del tiempo, comprendí que si quería volver a vivir, tenía que abrirme a la vida, tenía que arriesgarme, lanzarme, perder el miedo. Así que, decidí abandonar mi concha, tiré con fuerza del hilo y aquí estoy, viviendo de nuevo cada experiencia con profundidad e intensidad. Durante años me perdí en el pozo, ahora, me he vuelto a encontrar y día a día, me esfuerzo por cuidarme, por salir adelante, por vivir.

Mamá, Papá, a pesar de toda la inmensa tristeza, a pesar del enorme dolor que sientes en estos momentos, sé que con el paso del tiempo, la vida te enviará muchos mensajes ahí donde te encuentres, en tu pozo, en tu concha, escúchalos, deja que poco a poco, a medida que te vayas viendo preparada, te calen, penetren en ti, no le cierres el paso para siempre a la vida y ahora, en estos momentos de angustia, recuerda, concéntrate en el Amor, el Amor es nuestro más preciado salvavidas.


Elena Mayorga
Pintura: FranÇois Fressinier 


jueves, 18 de diciembre de 2014

Testimonio de Gabriela, Mamá del Agua


Gabriela ha perdido a su bebé. 

Gabriela, rota, desconsolada, no sólo ha tenido que pasar por un cúmulo de experiencias traumáticas y devastadoras, sino que además, ella y su pareja han sido humillados, ninguneados, infantilizados y maltratados por el sistema y por las personas que les han atendido (precisamente, quienes más tenían que haberles arropado y ofrecido su apoyo en esos momentos de conmoción). 

Por desgracia, muchas Mamás y Papás del Agua, cuando pierden a sus hijos, pasan por circunstancias parecidas a las de Gabriela y su pareja: incomprensión, prejuicios, frialdad, humillación, maltrato, etc.

Perder a un bebé, sea cual sea la coyuntura de su marcha, es terrible, demoledor. El acompañamiento que necesitan esos padres debe estar cargado de Amor, de empatía, de comprensión, libre de juicios, de prejuicios.

Gabriela, desea cambiar para otras mujeres este trato infame que muchas hemos recibido y en un gesto que muestra su valentía, a pesar de estar casi paralizada por el dolor, me ha pedido que, para ayudar a otras madres, publique en este humilde blog de pérdidas su demoledora historia.

Sobran mis palabras, os dejo con el testimonio de Gabriela, a la cual envío desde aquí todo mi cariño, comprensión y absoluto apoyo.


Mi historia solo es un testimonio de la falta de humanidad que seguimos teniendo las mujeres en todos los puntos del planeta, que seguimos sufriendo humillaciones, la falta de empatia por parte de los profesionales y duele más cuando son mujeres. Nosotras mismas nos lastimamos. Si mi historia te sirve de algo, tómala. Si cambiara algo, sentiría que mi perdida no fue tan tan sin sentido. 


Mi nombre es Gabriela, soy de Uruguay, he perdido a mi amado bebe a las 15 semanas de gestacion, me siento rota, destruida. Todo comenzo, el 18 de noviembre, cuando nos haciamos la ecografia de traslucencia nucal, estaba todo bien, eso dijo la ecografa, pero hay algo mas, tiene una malformacion al final de la.columna, no se que es, anda a tu medico, eso dijo ella. Fuimos a un dr que atendia ese dia y este nos mando hacer otra eco, todo lo hicimos el mismo dia. El dr que nos hizo la eco si diagnostico, podria ser espina bifida o mielomeningocele o teratoma sacrocoxigeo, aparte le faltaba una piernita. Se nos cayo el mundo arriba, el nos hablaba, intetaba transmitir la gravedad de la situacion, su bebe mide 6 cm y la malformacion mide 6 mm ocupa el 10% de su bebe.......... Que hacemos, que es esto?? Que le va a pasar a nuestro bebe?? Nadie nos decia nada, solo nos pasaban de un dr a otro y ninguno decia nada. Lloramos como nunca en la vida. Pensamos en interrumpir el embarazo, pero solo se nos permitia hasta la semana 12 y yo estaba de 13, los medicos nos decian que legalmente no se podia hacer nada, puesto que si es compatible con la vida, sin importar la calidad de vida. Si lo quieren hacer, debe ser por su cuenta. Eso nos dijeron los medicos,hable con una partera que realmente fue la unica que nos dio apoyo incondicional, y nos guio. A la semana volvimos a realizar otra eco y el pronostico no fue mucho mejor, el bebe crecio 1 cm y el defecto crecio el doble ahora mide 12 mm. Todo negro se veia, el dolor insoportable, y mas insoportable era saber que la desicion de si seguir o no estaba en nuestras manos. Que madre o padre puede tomar esa desicion???  El dolor es indescriptible, hablamos, lloramos, y decidimos que lo hariamos,luego de buscar por muchos lados y pagar mucho dinero conseguimos la medicacion. El jueves 27 tome 4 pastillas, y no paso nada, apenas unas molestias y algun poquito de sangrado, fuimos a la emergencia y el dr de guardia nos dijo que asi no se podia hacer nada, que el proceso era largo, que podria estar asi dos o tres dias, que me fuera, tomara mas pastillas y cuando me salieran cuagulos del tamaño de un churrasco volviera. Asi, con esa frialdad, como si hablara de un pedazo de carne. Buscando informacion por nuestra cuenta averiguamos que la dosis que habia tomado era como si hubiera tomado una sola pastilla, nos la vendieron mal. El sabado nos hicieron otra eco y el bebe estaba bien, la dra que me atendio nos volvio a explicar que la situacion del bebe era complicada, que aveces la naturaleza interrumpe esto por si sola pero que no habia forma de saberlo. Yo le pregunte si el haber tomado esas pastillas le harian algo al bebe, ella me dijo que la cantidad era minima y que solo afectaba al utero y que en ese momento el mismo estaba bien, que debiamos volver a pensar que desicion tomar. Sentia que mi pecho iba a explotar. El martes debiamos hacernos otra eco, y decidimos esperar, con la esperanza de que todo estuviera bien, de que nuestro niño estuviera sano, fueron dias interminables. El martes 20:30 estabamos en el consultorio ecografico y el medico nos decia que el bebe ya no tenia latidos.............. Al otro dia a las 10hs fuimos al sanatorio, me ingresaron a las 15hs y me dieron 3 pastillas para tomar a las 16hs, a las dos horas comenze concontracciones, fuertes, una tras otra sin descanso, viene un enfermero y me dice cuando te den ganas de hacer fuerza hacelo en la chata y nos avisas asi nosotros vemos. Me puse como loca, le dije , me estas diciendo que tengo que tener a mi bebe en una chata??? Y discutimos, vinieron enfermeras, llamaron a la doctora y les dije, para uds es un feto, para mi es mi bebe. Termine teniendo a mi bebe a las 23:45hs, en la chata, ayudada por mi esposo y mi hermana que lo sacaron de entre mis piernas............. mi hermana limpiandome la sangre junto con mi esposo,y mas....Mi bebe quedo casi una hora en la chata arriba del water de mi habitacion. Ninguna mujer en este mundo deberia vivir una situacion asi. La humanidad esta solo al alcance de quien puede pagarla.



Cuadro: 'Amor entre las ruinas', de Sir Edward Burne-Jones.

lunes, 20 de octubre de 2014

Carta a una madre que acaba de perder a su bebé.



Querida Mamá,

Siento muchísimo que hayas podido estar tan poco tiempo con tu bebé. Perder a nuestros hijos supone un drama terrible, horroroso, no hay experiencia humana que iguale el dolor de sentir cómo nuestras vidas, en un brevísimo lapso, se resquebrajan ante el peso de la inevitable realidad que supone el fallecimiento de nuestros bebés.

Querida Mamá, cuando perdemos a nuestros hijos/as, nuestro corazón se rompe en mil pedazos. Para poder recomponerlo y ponernos de nuevo en marcha, necesitamos mucho mucho tiempo, mucho amor, consuelo, cariño, compañía y comprensión. Este amor, este cariño, esta comprensión, no sólo tienen que venir del exterior, sino también, de nosotras. No te odies, no te culpes, no te causes daño pensando que fue por un error que cometiste, por no haberte cuidado lo suficiente, por no haber sido precavida. Muchas veces, en la vida, las circunstancias nos superan, se descontrolan y no podemos hacer nada para evitar que nos ocurran adversidades. No te juzgues, ámate, piénsate, con cariño, con respeto, con comprensión.

Querida Mamá, no sientas que estás sola, muchas otras Mamás y Papás te acompañamos en tu dolor, estamos a tu lado y comprendemos tu pena. Esta pena, este dolor, necesitan ser expresados, sacados al exterior. No escuches consejos dañinos que minimizan tu pérdida, tu dolor. No les hagas caso a esas voces que te insinúan que debes permanecer en silencio y seguir hacia adelante como si nada hubiera pasado. Tu pena, tu dolor, tu pérdida son reales.

Querida Mamá, llora todo lo que tengas que llorar, no dejes de hacerlo, estás viviendo un duelo y tu corazón precisa aliviar su dolor, comunicar su pena. Llora todo lo que necesites, el llorar resulta fundamental para ayudarte a asimilar tu enorme pérdida, a comprender el inmenso drama que supone la marcha de tu bebé. Además, también es importante que hables, que expreses tus sentimientos, no los guardes para ti, comunícalos y recuerda, siempre que lo precises, habla de tu hijo/a, de cómo fue tu embarazo, de cómo te sentías, del dolor y la impotencia que te causan todas las ilusiones que has perdido, los planes que nunca podrás realizar,las vivencias que nunca llegarán. Habla de tu bebé, de que tu pequeño/a estuvo contigo, de que lo sentiste y notaste cómo vivía dentro de ti. Debes saber que tu precioso bebé, tiene su lugar en tu vida y en tu familia. Aunque físicamente, ya no esté a tu lado, existió y siempre estará contigo, en tu corazón, en tus recuerdos, en tu ser. No calles, comunícate, habla con tu pareja, con personas que te acompañen sin juicios, sin opiniones dañinas y que sepan, en estos momentos de profunda tristeza y dolor, darte cariño y cobijarte desinteresadamente.

Querida Mamá, sé por experiencia propia que las primeras semanas y meses tras la pérdida son muy duros. Por favor, cuídate mucho, mímate, come las cosas que más te gusten, si te es posible, algunos dulces, bombones, caprichos. No veas noticias, que no te cuenten penas, ni historias tristes, ahora tienes muy pocas fuerzas y tienes que concentrar toda tu energía en ti misma. Cuando puedas, acércate a un entorno natural, a la playa, al mar, a la montaña, pasea por un lugar tranquilo, bonito, llora si lo necesitas, descarga tu pena. Además, cuando te veas con fuerzas, expresa de alguna forma artística tu dolor más profundo: pinta, escribe, baila, modela...déjate llevar y vacía en ese arte toda tu pena, todo tu dolor.

Querida Mamá, siento que tu pequeño/a se marchara tan pronto. Comprendo tu dolor, yo también se lo que es perder a una hija y es demoledor. Recuerda, no estás sola, somos muchas las Mamás que te comprendemos y te apoyamos. Aquí estoy para lo que necesites.

Te envío todo mi cariño y comprensión,


Elena Mayorga

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Afrontando mi pérdida: Taller de duelo prenatal y perinatal. Málaga 25 de Septiembre.


Independientemente de cómo se produjo la pérdida de nuestros bebés y del momento en que sucedió (embarazo, parto, postparto), todas las mujeres que hemos pasado por esta traumática experiencia atravesamos un durísimo duelo y tenemos que lidiar con sentimientos y emociones tan complejas como la culpa, la soledad, la incomprensión de nuestro entorno, baja autoestima, etc.

En este taller, de forma clara, respetuosa, libre de juicios y prejuicios, abordaremos de forma práctica y vivencial las siguientes cuestiones:


¿Cómo podemos afrontar nuestras pérdidas para poder asumirlas?

¿Cómo vivir un duelo no reconocido por la mayor parte de nuestra sociedad?

¿Cómo abordar nuestro dolor?

Hablar de nuestra pérdida.

Afrontar sentimientos como la culpa, la ira, la incomprensión, la sensación de fracaso.

Reconexión con nuestro cuerpo.

Nuevo Embarazo.

Proceso de transformación y recuperación, aprendizajes.

Fin de duelo.


Taller para madres y padres que han sufrido una perdida pre o perinatal y para todas aquellas personas interesadas o que necesitan saber más sobre este tema.

Dirigido por Elena Mayorga, Licenciada en Filosofía y letras, Escritora, Experta en Crianza y en La mujer y sus emociones (embarazo, parto, puerperio, maternidad, duelo, etc.).

Creadora y editora del blog de apoyo al duelo perinatal y gestacional, Niños del Agua http://ninosdelagua.blogspot.com.es/
Codirectora y coeditora Revista Mente Libre http://www.mentelibre.es/
Creadora y editora de Palabras desde el Corazón: http://palabraselena.blogspot.com.es/

Lugar: Las jirafas saben bailar, Málaga
Fecha: Jueves 25 de Septiembre.
Hora: 18h
Precio: 15 euros, Parejas 20 euros. 
Inscripciones: hola@lasjirafassabenbailar.com o llamando al 649178855







miércoles, 13 de agosto de 2014

Historias de Nuestros Niños del Agua: Dana

Cada uno de nuestros hijos, incluso aquellos que pasaron físicamente poco tiempo con nostras, son los poseedores, por siempre, de nuestro Amor infinito. Todos ellos, también los que marcharon, tienen su lugar en nuestras vidas, su puesto en nuestras familias (el primer hijo, el segundo, tercero, etc.), y desde luego, una importancia enorme en la razón de nuestro Ser. Somos las madres, los padres, que somos, gracias a todo lo que nuestros sabios pequeños nos han ido enseñando a lo largo de nuestra vida.

Nuestros Niños del Agua fueron y serán, por siempre, nuestros hijos. Que se marcharan físicamente, no los aparta de nuestras vidas, no hace que desaparezcan de nuestro ser, no provoca que disminuya su influencia en nosotras. Ellos fueron, son, estuvieron. Ahora están en nuestro Amor, en nuestros corazones, nos han hecho más sabias, nos han ayudado a madurar, a transformarnos, a crecer, a Amar aún más, a ellos y a nuestros otros hijos, a las personas que nos rodean, a toda la humanidad, a tratarles a todos ellos, con todo el respeto, con todo el Amor del mundo.

Nuestros Niños del Agua fueron y serán, por siempre, nuestros hijos. Por siempre, seremos sus madres, sus padres y nuestro Amor, a pesar del tiempo transcurrido, seguirá incrementándose, creciendo día a día, siempre desde el corazón y la razón.

Nuestros Niños del Agua fueron y serán, por siempre, nuestros hijos. Maduramos, asimilamos su marcha, seguimos con nuestras vidas, incluso, aprendemos a vivirlas más intensamente, con más plenitud, de forma más consciente y profunda.

Nuestros Niños del Agua cuando se marchan, tocan nuestros corazones, nos conmueven, nos aportan infinito Amor y conocimiento, como podemos ver y leer en la bella y emotiva carta dedica a la preciosa Dana, que su madre, Eva Blanco, ha tenido la gentileza de dejarme publicar.

Dana, la pequeña bebé que Eva perdió, aunque se marchara físicamente de su lado, siempre tendrá su lugar en su bella familia. Su madre, la amaba profundamente y lo seguirá haciendo por siempre. Dana existió, estuvo a su lado, y su recuerdo perdurará. Un recuerdo que irá transformando la pena, en Amor, el dolor, en Amor, el tiempo, en Amor, el recuerdo en Amor.



Carta de Eva Blanco a su pequeña Dana:


Esto no es una carta de despedida


Querida Dana, cuando quise empezar a escribir sobre todo lo que nos ha pasado mi primera idea fue escribirte una carta de despedida. Después me di cuenta de que, aunque ya me despedí de ti, vuelves a mi cada día, quizás porque no quieres irte, y porque yo no quiero que te vayas. Vuelves a mi cada vez que te recuerdo, y cada vez que alguien en la calle me niega tu recuerdo... Esos "eres joven, ya vendrá otro" que ya he oído demasiadas veces. Cada vez que lo oigo siento que vuelves e intentas gritarles que sigues aquí conmigo, que vendrá otro pero no para suplantarte, sino para acompañarte, para acompañarnos. El día en que supe que eras una chica y te pusimos nombre me quité un gran peso de encima, porque lo que no se nombra no existe. Fue el día en que sentí que por fin podía despedirme de ti, pero a su vez fue el día en que te hiciste real, tan real que nunca te has ido. Te has quedado aquí conmigo para luchar por tu memoria, por la memoria de todos esos bebes que se fueron antes de nacer. "Hijos a medio nacer" os llama Galeano, y que duro suena, tan duro como cierto. Porque aunque no hayas venido al mundo, si has llegado a mi mundo, y has venido para quedarte. Has trastocado mi mundo, no se si lo has hecho mejor o peor, seguramente mejor, pero lo has cambiado tanto que ya nunca será como antes. ¿Cómo voy a pasar pagina y no volver a pensar en ti? Contigo empiezo una nueva vida, una vida que empezó con dolor pero que es una nueva vida, y la acepto tal y como es, así como te acepto a ti tal y como eres, tal y tal como quieres acompañarme.

martes, 8 de julio de 2014

Nombrar la muerte


Hace unos días entablé una interesantísima conversación con una desconocida. En un momento dado, señalando a mi niña, me preguntó si no tenía más hijos. Le contesté, que había tenido otra niña, pero que había muerto muy chiquitita.

La respuesta que le di a la chica me sorprendió. Por lo general, cuando hablaba de mi pequeña Luna, siempre solía decir que había perdido una hija, que se había marchado, que se fue, pero nunca había pronunciado en voz alta la palabra "muerte" para referirme a ella y menos, delante de una persona con la que no me unía ningún lazo de amistad.

Por supuesto, soy consciente, desde que sucedió, de que mi hija ha muerto, pero, supongo que decirlo de viva voz, pronunciar la palabra "muerte", me resultaba demasiado crudo, demasiado duro. Ahora, comprendo que poder hablar y nombrar la muerte de nuestros hijos forma parte del proceso del duelo. Tenemos que estar emocionalmente preparadas para poder pronunciar una palabra tan tabú y de consecuencias tan definitivas.

Más de una vez, he leído reproches o incluso me han preguntado que porqué las Mamás y Papás del Agua buscamos otras formas de nombrar la muerte. (Parece que al no estar nuestro duelo reconocido, siempre tengamos que estar justificándonos, incluso, somos censuradas por no poder pronunciar, verbalizar, una realidad tan desoladora como la muerte de un hijo.)

Para nombrar la muerta, máxime de nuestros bebés, tenemos que sentirnos con la fuerza emocional suficiente como para poder hacerlo. Lo haremos, pero sólo cuando nuestro consciente y nuestro inconsciente estén preparados para poder asumir la realidad de que nuestro bebé murió.

La partida, la marcha, la pérdida, de alguna forma nos parecen temporales. Cerramos los ojos, nos dormimos y anhelamos que a la mañana siguiente, al abrirlos, todo haya sido una pesadilla. Soñamos, con que nuestro bebé siga ahí en nuestras entrañas o ya haya crecido y esté revoloteando a nuestro alrededor jugando y riendo. Sin embargo, no está ahí, se marchó, partió, se fue…por desgracia, murió.

Asumir la muerte y más de un hijo, conlleva mucho tiempo, mucho esfuerzo, muchos procesos conscientes e inconscientes. Una vez más, tenemos que pedir respeto, pedir que no nos juzguen y que nos dejen vivir los tiempos de nuestro duelo sin presionarnos, sin forzarnos.

Por supuesto que sabemos que nuestros pequeños han muerto. Pero, una cosa es saberlo y otra es asumirlo y estar preparada para verbalizarlo.


Texto: Elena Mayorga