lunes, 7 de abril de 2014

Reencontrarnos con nuestro cuerpo




Cuando perdemos a nuestros bebés nuestro mundo, en una fracción de segundo, se derrumba. Sentimos que nuestras vidas se paralizan y que nosotras, física y emocionalmente, desaparecemos.

No podemos, ni somos capaces, de reaccionar. Notamos hambre, pero no queremos comer. Advertimos  nuestros cuerpos agotados y agarrotados, pero no deseamos cerrar los ojos y entregarnos a un sueño cargado de pena, recuerdos y pesadillas. Nuestros pensamientos, recurrentes, siempre acaban vagando alrededor de las mismas ideas, de la pena, del insondable dolor.

En estas circunstancias, tras la reciente pérdida de nuestros bebés, nos vemos incapaces de concentrarnos en otras actividades, ideas o planes. Sólo existe el pasado, el presente nos abruma y el futuro lo sentimos vacío e imposible.

Estas sensaciones llenas de inactividad y desgana, nos mantienen ancladas, atrapadas en la apatía durante semanas o meses. Para comenzar a ponernos en movimiento, para lograr asumir nuestra pérdida y de esta forma, poder encontrarnos con nuestro presente y desear tener un futuro, resulta esencial recuperar nuestros cuerpos, reencontrarnos con ellos para reestablecer tanto con nuestro yo físico, como con nuestro yo emocional, una relación positiva y de reconocimiento.

El sentimiento de culpa que nos abruma durante un largo periodo del duelo, del que ya hemos hablado en otros artículos, no sólo lo experimentamos en el plano emocional, sino que también lo trasladamos al plano físico. Como consecuencia de la proyección de la culpa hacia nuestro cuerpo, muchas madres que hemos sufrido pérdidas, establecemos tras estas, una relación compleja con nuestro organismo, de no aceptación, como si inconscientemente, le culpáramos de lo sucedido.  

Todas tenemos que tener bien claro, independientemente de cómo sobrevino la pérdida, que ni nuestros cuerpos, ni nosotras, somos culpables de lo sucedido. En la vida existen, y se dan, circunstancias muy duras y adversas y por desgracia, a nosotras nos ha tocado vivir una experiencia extrema de la que nadie tiene la culpa.

Para superar esta culpa inconsciente que nos empuja a rehuir y no aceptar nuestro cuerpo, tenemos que reencontrarnos, o encontrarnos, con él. Aprender a conocerlo, a respetarlo, a cuidarlo con mimo, con cariño y con Amor. A medida que recuperemos la relación con nuestro organismo, y establezcamos con él un vínculo positivo, le estaremos proporcionando paz a nuestro espíritu, y a nuestro yo consciente e inconsciente.

Tenemos que volver a conocernos, apreciar nuestro nuevo yo, la nueva mujer en la que nos hemos convertido y transformado tras haber sufrido un terrible trauma.
Para facilitar este reencuentro con nuestro cuerpo, para renovar, o recuperar, la relación con nosotras mismas, me gustaría recomendaros dos actividades que me parecen especialmente apropiadas para nuestras circunstancias: el baile del vientre y el Yoga (en especial el Kundalini).

Ambas actividades, nos ayudan a conectar con cada músculo de nuestro cuerpo, con cada hueso de nuestro cuerpo, con cada forma de nuestra femineidad relacionada con las circunstancias que acabamos de vivir: pelvis, caderas, útero, perineo, pechos, barriga … también cabeza, piernas, brazos, manos, pies, músculos, huesos…Todo nuestro cuerpo entra en movimiento de nuevo.

Nuestro útero, donde estuvo cobijado nuestro bebé, aún sigue ahí, debemos reintegrarlo en nuestra identidad, debemos volver a Amarlo y sentirlo parte de nosotras. Algunas madres, volvemos a desear que se llene de vida, por nosotras, y por nuestros futuros bebés, tenemos que mantener una relación sana y positiva con nuestro útero. También, con nuestra pelvis, con nuestras caderas, nuestros pechos, etc.

Las Mamás que no vayamos a tener más hijos, también tenemos que recuperar la relación positiva con nosotras mismas. Tenemos que volver a sentirnos vivas, tenemos que recuperar las ganas de bailar, movernos, agitar nuestras caderas, liberarnos de la apatía a través del movimiento.

Todas las mamás que hemos sufrido una pérdida, tenemos que volver a amar nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro yo corporal y nuestro yo emocional.

Para ponernos de nuevo en movimiento, tenemos que empezar por ponernos en pie y dar un primer paso, luego otro, otro, otro …

Cuando te sientas preparada y con fuerzas, vuelve a poner en movimiento tu cuerpo y recupera tu relación con él.

martes, 25 de marzo de 2014

Historias de Nuestros Niños del Agua: Ignacio



El sentimiento más puro de nuestras vidas es el Amor. El Amor a nuestras parejas, el Amor hacia nosotras/os y sobre todo, el Amor hacia nuestros bebés, hacia nuestras pequeñas y pequeños. Por Amor, las madres y los padres realizamos las mayores hazañas, superamos los mayores restos y somos capaces de tomar las decisiones más desgarradoras. Por el Amor infinito que sentimos por nuestros hijos, somos capaces de sacrificar nuestro corazón, de dejar que se rompa en mil pedazos.

El Amor es el motor que nos ayuda a movernos, a seguir hacia adelante cuando perdemos a nuestros bebés. Sólo el amor infinito que sentimos por ellos nos empuja a poner un pie delante del otro y a seguir caminando, muy despacito, muy tímidamente, tras su marcha.

Elena León es una Mamá del Agua amorosa y dulce a la que las circunstancias de la vida le depararon una prueba de Amor desgarradora. Las madres y los padres del agua a veces tenemos que tomar decisiones extremas, sólo el Amor infinito e inquebrantable hacia nuestros hijos nos ayuda a poder tomarlas.

Elena ha querido compartir con nosotras una carta que le envió a su pequeño Ignacio varias semanas después de su marcha. Con todo el dolor del mundo, con todo el Amor del mundo, Elena le habla a su pequeño desde el corazón. Un corazón dulce, valiente, luchador que ahora está desgarrado y necesita recomponer.

Elena, desde aquí te envío todo mi cariño, sé por todo lo que tuviste que pasar y es demoledor. El Amor infinito hacia Ignacio es tu mayor tesoro y estará por siempre en tu hermoso corazón.


Texto: Tú llegada a nuestras vidas

Autora: Elena León





Tú llegada a nuestra vida...


Viernes, 18 de Octubre nuestro día más feliz. Supimos que venias en camino cuando aún eras la cosita más chiquita pero como eras de grande a la vez. Nos causaste una felicidad inmensa e inmediatamente empezaron nuestras vidas a girar en torno a ti. Empezamos a imaginarnos como sería todo de ahora en adelante y comenzó la espera más grata de la vida.. Tú llegada. Fueron pasando los días y con ellos aumentaban nuestros nervios de saber cómo estabas, y es que después de tener una perdida con solo 11 semanas, era imposible no sentir miedo con cada manchita. Cuando por fin llego el día en que pudimos escuchar los latidos de tu corazón. Sentimos Paz, tranquilidad y muchísima felicidad de saberte bien, pues luego de un año de tristeza por fin vendrías a nuestras vidas tú nuestro tan anhelado primer bebe.

La emoción que teníamos era tan grande que comenzamos tu papi y yo a comprar tus primeras cosas, primeras ropitas, pensar en nombres, y también comenzamos a recibir regalitos. Nos sentíamos muy felices. Todo debía haber permanecido así, pero no lo fue!


Inocentes de todo!


Todo marchaba bien, o al menos eso pensábamos, pues tenía todos los síntomas normales de un embarazo y a pesar de lo intenso que era, me hacía feliz sentirlos. Fue la mejor navidad que he vivido hasta ahora pues estabas conmigo, recibimos un año nuevo deseando solo cosas buenas para ti... pues nuestra vida ahora eras TU!!

Comenzamos un nuevo año tan felices, lleno de puras cosas hermosas y maravillosas... y con el pasar de los días ya te hacías notar más grandecito en mi vientre. Contábamos los días para nuestra consulta médica y así poder verte otra vez. Llegó el día tan esperado, cuatro meses ya tenías en mi vientre, fuimos con la esperanza de conocer si serías nuestra princesa o nuestro príncipe; pero no pudimos verte, nos dijeron que había poco liquido (yo no entendía la gravedad de esto aún) solo te veía en esa pantallita moviéndote y latiendo a millón, nunca pensé en algo tan malo. Luego nos dicen que tienes dos higromas en tu cuellito que eso no debería estar allí, que hay que hacer un eco especial para ver mejor, pero que en algunos casos esos higromas tienden a desparecer. Comenzamos a preocuparnos; sin embargo mi amor, salimos de allí pensando que todo estaría bien. Tendríamos que esperar una llamada confirmando una fecha para poder verte en un eco especial.

Llegamos a casa sin pensar cosas negativas, total, después de haber vivido ya una pérdida ¿nos volvería a pasar? NO! no podíamos ni pensar en esa posibilidad.. no después de haberte visto. Pedimos a Dios con toda nuestra fe y nos dispusimos a esperar la llamada del Doctor. Fueron días de espera, que parecieron una eternidad!!

La llamada



Llego la llamada y con ella una cita para un llamado eco especial; aun en nuestras mentes y corazones solo habían pensamientos de esperanza y fe, solo optimismo y solo nos decíamos que al ser un eco más detallado y especial tendríamos que saber que eras. Al llegar el día solo estábamos invadidos de nervios, pasamos horas y horas sentados esperando para verte, cuando por fin te tenía en la pantallita lo primero que busque fue tu cuellito y aún estaban allí esas manchas oscuras, solo las veía, cuando comencé a escuchar a una Doctora diciendo cosas que ni entendía (Higromas, Oligoamnios, Ascitis, y muchísimas cosas más) no tuvo el mínimo tacto para explicar en ese momento lo que yo al comenzar a escucharla entendí, Tu no estabas bien!! En ese momento se empezó a romper mi corazón en mil pedazos, miré a tu papa y pude ver que estaba como en shock, su mirada me decía que no entendía o no aceptaba, no asimilaba nada. Muy duramente nos dijeron que por las características que veían podrías tener Síndrome de Down, pero que eso era lo menos grave.

No nos dieron esperanzas de vida para ti, solo dijeron que el pronóstico no era nada bueno y comenzaron a hablar de una interrupción del embarazo lo más pronto posible, sobre lo cual nosotros tus padres debíamos decidir. Hablaban de una amniocentesis y de futuros embarazos, yo no podía ni quería pensar en futuros embarazos por Dios! Solo te quería a ti...  En ese momento con tantas cosas en la cabeza y yo pensando que no, no, que no estaba pasando, solo pensaba que algo podría cambiar. Salimos todos callados de ese consultorio y después de reaccionar solo pude llorar.

Pedimos nuevamente a Dios intercediera por ti. No podíamos rendirnos.... te queríamos (Y siempre seguiremos queriéndote con nosotros)....

La decisión más difícil



Ignacio, quince días... tal vez más, tratando de explicarte, de escribirte, atreverme a pensar en aquellos días tan difíciles y oscuros, llenos de sentimientos encontrados. Días en los que debíamos decidir acerca de ti mi bebe. Fue algo muy duro, muy fuerte para nosotros tomar la decisión de dejarte ir; hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos (exámenes, consultas y lo que fuese necesario), ¿lo demás? Lo dejamos en manos de Dios.

Nada fue positivo, solo el amor que sentíamos y sentimos por ti, ese amor que nos llevó a tomar la mejor decisión; si bien no fue la mejor para nuestros corazones, si lo fue para ti, para tu bienestar, para tu paz y tu felicidad.  Y es que desde el primer instante en que supimos de tu bendecida existencia, fuiste siempre nuestra prioridad, nuestro motivo, nuestro Todo!

Muy por encima de nuestro dolor como padres, a pesar de quererte a nuestro lado para siempre, decidimos que no queríamos para ti una vida llena de limitaciones, de doctores, de tubos, inyecciones, y mucho menos lágrimas y dolor, preferimos vivir nosotros el dolor, el vacío, el hueco enorme en nuestros corazones y dejarte volar libre, con la compañía de Dios y todos los angelitos del cielo.

Volaste alto, muy alto!



05 de febrero 2014, fecha que jamás olvidaré. Debía traerte al mundo sin vida. Fue una mañana llena de dolor, un dolor físico que debía traer felicidad y trajo tristeza, un dolor emocional que jamás imagine. Pasaban los minutos y las contracciones se hacían más intensas sin tiempo entre una y otra, me dolía el cuerpo y se moría mi corazón. Ya no sé si fueron una o dos horas de dolor intenso, solo sé que llegaste a las 12:30 pm, que te vi chiquito, rojito, hinchadito, con ojos achinaditos, pero sin vida. No pude sostenerte, no pude tocarte, te llevaron tan rápido de mi lado.

Pasamos la primera noche sin ti, tu papa y yo. Tristes. Solos. Con sentimientos encontrados. Al día siguiente me di cuenta que mi vida ya no sería la misma jamás. Tú llegaste a ella para hacer la diferencia, para marcar un antes y un después. Solo me quedaron los recuerdos, tus huellitas de los pies borrosas (que no supieron tomar), dos senos enormes y llenos, dos brazos vacíos y un corazón hecho pedazos.

Paso un día más, dos días, semanas, el primer mes; el tiempo no para, así como tampoco para mi dolor, así como tampoco parara mi amor; vivo pensándote, vivo extrañándote, vivo amándote cada día y así lo será por el resto de mi vida... hasta que Dios nos reúna de nuevo y allí no te soltaré nunca más.


http://mitristefelicidadsiempreenmicorazon.blogspot.com.es/2014/02/tu-llegada-nuestra-vida.html

martes, 18 de marzo de 2014

Historias de Nuestros Niños del Agua: Jose y Santi


Las madres y los padres amamos a nuestros hijos por siempre. Las madres y los padres amamos a todos nuestros hijos ofreciéndoles a cada una, a cada uno de ellos, un Amor sincero, profundo, inquebrantable y eterno. Un Amor especial y diferente. Un Amor profundo e infinito.

Todos amamos a nuestros hijos e hijas con la misma pasión e intensidad, como Tanía y Santi, amaban y esperaban, con ilusión y dulzura, a sus preciosos mellizos Jose y Santi. Tania y Santi amarán a sus mellizos por siempre, hoy, mañana, eternamente, aunque ya no estén aquí.

Jose y Santi se marcharon juntos hace unos meses, en el quinto mes de embarazo, dejando una huella de Amor imborrable en el corazón de su madre, de su padre y en los nuestros. Tal vez físicamente ya no estén a su lado, pero, por siempre, sus lazos eternos de Amor se tejen en sus corazones.

Tania García Bernal le ha escrito una emotiva carta de despedida a sus preciosos mellizos, Jose y Santi, y ha tenido la generosidad de querer compartirla con todas nosotras.


NUESTRA VIDA SIN VOSOTROS

Ya hace casi seis meses que partisteis, quiero pensar que aun lugar mejor; o que tal vez vuestra misión era otra y estáis trabajando para un mundo mejor.
Todo fue tan rápido, tan distinto a como lo había imaginado. Siempre pensé que un parto era la cosa más bonita del mundo, ya que con él lo que se conseguía era traer vida al mundo. Aquí fue todo diferente, erais muy pequeñitos y sólo pudisteis sobrevivir unos minutos. Eran tan contradictorias las sensaciones por las que estaba pasando, no quería que salierais, era pronto todavía, sólo cinco mesecitos, pero no pude evitarlo. Primero nació Jose y luego Santi, lo que si fue maravillo fue poder teneros en brazos aunque solamente fueran unos minutos y ver como os miraba vuestro papa, con esa cara de sorpresa y tristeza a la vez. Vuestro papa no paraba de decir lo guapos que erais y que os parecíais a él, y en eso tenia toda la razón.
Vuestro papá en todo momento estuvo conmigo y no paraba de decirme que lo estaba haciendo muy bien, aunque yo sentía que no era así por que no pude conteneros unos cuantos meses más en mi tripa.
Lo difícil vino después cuando salí de aquel lugar sin vosotros, el 26 de Septiembre salimos de casa 4 personas y el 28 sólo pudimos volver dos, vuestro papá y yo.
El camino fue largo y difícil, ambos íbamos callados, yo miraba por la ventanilla y pensando cuál seria mi reacción al llegar a casa. Cuando llegamos se respiraba un ambiente tan distinto al que habíamos dejado atrás un par de días antes… Cuando nos fuimos éramos una pareja feliz, con ilusiones y miedo a lo desconocido,….después de cinco años íbamos a conseguir formar nuestra gran familia. Cuando volvimos se respiraba tristeza, pena, dolor, añoranza,…
Después de casi seis meses sin vosotros aún hay veces que me da la sensación que estáis en mi interior, noto vuestras pataditas, entonces es cuando me toco la barriga y vuelvo a la realidad, No, no estáis conmigo.
El salir a la calle, ir de viaje, juntarnos con amigos,… es todo tan distintito a lo que habíamos imaginado que a veces se convierte en una tortura.
Jamás imagine que hubiera algo en este mundo que pudiera doler tanto y que a dos personitas que a penas conocíamos se les podía querer tanto.
Quiero pensar que vuestro destino no era estar entre nosotros, pero si darnos los cinco meses más maravillosos de esta vida donde todo eran alegrías, ilusión, esperanza,….
Lo único que quiero que sepáis, angelitos míos, es que allá donde estéis vuestros papas nunca os olvidarán y siempre formareis parte de nuestro corazón, ah!!!! Y deciros una cosa, ser siempre buenos y portarse bien.
Os queremos: Jose y Santi

martes, 11 de marzo de 2014

Historias de Nuestros Niños del Agua: David



Nadie que no haya vivido directamente en sus carnes el fallecimiento de un hijo, puede llegar a captar la inmensidad de la pena, la profundidad del dolor y el agónico desgarro que supone perder a nuestros bebés. Aunque en nuestro diccionario existen miles de palabras, resulta imposible describir todos los estados emocionales que se viven en esos momentos de pura realidad en los que todo nuestro mundo se rompe desmoronándose en millones de pedazos.



También nuestras almas se quiebran y desde esos momentos, unas heridas indelebles nos acompañan de por vida. Con el tiempo, asumimos nuestras pérdidas, transformamos nuestra cotidianidad, y el dolor y el sufrimiento lo cambiamos por Amor, pasamos a ser las Madres Mariposa.



Os dejo con el testimonio de Vanessa Barranco Expósito, quien vívidamente nos muestra el impacto que supuso para ella la marcha de su bebé David a las 38+5 semanas y cómo fue su parto, el regreso a casa y su transformación en Madre Mariposa. No dejéis de leer este conmovedor relato.



(Vanessa está preparando un blog sobre pérdidas, Acunándote en mis sueños,  que en cuanto esté terminado os pasaremos el enlace).


Y  justo cuando la oruga pensó que era su final ...se transformó en mariposa…


        De siempre fui muy sensible, con facilidad me emocionaba y rompía a llorar , incluso a veces me veía como un bicho raro, y cuando perdí a mi único hijo David aún más . Salí del maternal  además de físicamente agotada también emocionalmente..totalmente rota y desgarrada por dentro..con los brazos vacíos. Todo empezó ahí cuando vi a otros papás saliendo del hospital con sus bebés liados en sus toquillas , sus caras lo decían todo, al fin tenían a sus hijos con ellos  ¿que mejor podía pasarles?, ahora habían visto cumplido su sueño de ser padres . Nosotros también lo éramos pero de una forma tan diferente.. padres de un precioso pequeño ángel en el cielo,un recién nacido al que no tendríamos la posibilidad de cuidar, nutrir de amor, ver crecer ..nos perderíamos todo lo que soñábamos con hacer junto  a  el .
    
 Subiendo en coche hasta casa apoyé mi cabeza sobre el cristal , esa sensación de angustia y cansancio se apoderó de mi alma .., mi vida podía sentirla como en ruinas completamente ..faltaba la pieza más importante en mi puzzle , se había perdido y yo procuré cuidarla para que no sucediera así pero pasó y yo me sentía con una impotencia enorme .Miré a David,mi marido, un hombre encantador a quien le agradezco haberme llenado de infinito amor durante estos maravillosos casi nueve años que llevamos juntos , y pensaba en el estupendo padre que hubiese sido, la vida le quitó a su padre Alfonso hace unos años , y ahora le quitaba a su hijo también ...su cara lo decía todo , nos miramos y sin cruzar palabra alguna hablamos  de nuestro dolor.
   
 Entonces empiezas a ver cochecitos por todos sitios , te da la sensación que incluso mucho más que antes, y te preguntas también qué hicimos  mal para que  la vida no lo ponga nada fácil..



Hacía un día soleado , David hubiese estado  en mis brazos envuelto en la toquilla celeste que le teníamos preparada para su salida y sentiría sus primeros  rayitos de sol , andaríamos de un lado para otro  de paseo..pero nada de eso sería ya posible.



 Vuelves a casa , y sientes aún más vacío , y un  llanto que no te deja ver , lo poco que consigues hacerlo  te adentra en la locura . No le diría con voz llena de vitalidad y felicidad a mi hijo¡ bienvenido a casa mi vida!, ni le enseñaría su cuarto, aquel que con tanto amor pusimos de dulce su papá y yo . Todos aquellos peluches , cuentos y nanas que le estaban esperando ... ahora su cuna se había quedado montada y vacía , todo aquello me desgarró y pensarlo hoy y en muchas ocasiones me destroza ...te sientes tan frágil ..como si  tu vida dependiera de un hilo que está a punto de romperse.
  Mi cuerpo no aguantó más y se dejó caer sobre las rejitas de su cuna, y abrazada a su peluche lloré hasta el cansancio .. después me fui a la cama y traté de dormir pero el silencio de casa me hacía sentir aún más infeliz , no lo sentía llorar , ni reír ..nada ...tampoco a su papá cantándole lindas canciones como la del pollito pío pío que tanto le gustaba ...tampoco me llegaba ese rico olor a bebé , ni a esas colonitas  después de un baño placentero para él .

 Es increíble todo lo que soporta el cuerpo y la mente . Aún no me lo creo que a pesar de todo lo vivido y lo que por desgracia aún seguimos pasando, tengamos  FUERZA para seguir en el día a día su papá y yo.    Sé que todo es gracias a mi ángel en el cielo , él nos da la fuerza  desde que nos dieron la peor noticia que nos podían dar, cuando una parte de mi podía llegar incluso a sentir que se iba junto a el  en medio de la desesperación ,¿ cómo olvidar  la herida tan profunda que sufrió nuestros corazones ?.



 ¡ Jamás lo haremos! ¡pero le tengo que dar tantas veces las gracias! .También por enviarme tanta fuerza el día del parto. Aunque ya dormía en mi vientre en un sueño tan profundo ,siempre me acompañó. Yo no paraba de repetir que no podría hacerlo , me sentía incapaz de hacerlo sabiendo que David nacería sin vida, no le vería los ojitos abiertos , ni escucharía su llanto .., tampoco vería como el tratara de agarrarse a mi manita , o buscando mi pecho para empezar a mamar .., pero cuando pensé que era mi final el abrió sus alitas y con fuertes destellos de una luz mágica me ayudó a empujar.
David mi marido ayudó en el parto de nuestro hijo ya que mi matron le dio la posibilidad de hacerlo y él la aprovechó al máximo . Él me decía¡ tú puedes cariño! , ¡ya le veo el pelillo! entre lágrimas y sonrisas , y a las 22:30h nació David , el 16 de mayo del 2013 , pesó 3 ,300kg , un niño precioso de pelito rizado como el de su mamá , y una boquita pequeñita como la de su papá , le miré bien , quería que mi mente pese al dolor tan horrible que sentía memorizara cada rinconcito de él , y entonces cuando mi marido me lo puso en el pecho tras besarle me dediqué a besarlo yo también y observarlo ..,era demasiado perfecto .Aunque me costaba admitirlo sentía que era todo un ángel, tan lindo y puro como son ellos, tenía unas uñitas preciosas también , y las manitas ., su piel era suave y su olor jamás podría olvidarlo , el olor del líquido amniótico,¡ me sentía tan desgraciada! con un sabor agridulce  , porque después de casi llegar a las 39 semanas y faltándonos tan poquito para tenerle con nosotros , ¡todo se marchitó !. Traía tres vueltas de cordón en el cuellecito , y esa según los médicos pudo ser la causa.


No quiero ni que me pase por la cabeza que mi hijo haya podido sufrir en algún momento , porque eso acabaría conmigo.



No podía dejar de mirarle , y hubiese pasado toda una vida con él , pero tras acunarle un tiempo en mis brazos , y presentarlo a mi familia  más cercana  , nos despedimos de él con un hasta siempre .., dándole las gracias por todos los momentos que nos regaló de eterna felicidad , y por habernos nutrido tantísimo de amor y enseñarnos que la vida podía ser mucho más linda .
No me hizo falta verle  más de lo que le vi para amarle como le amo, tampoco me hizo falta oírle decirme mamá , con tan solo gestos me lo dijo todo y enseñó todo.


No le dieron la posibilidad de quedarse, pero sé que nos eligió por algo, independientemente de lo ocurrido..y tengo que agradecerle toda una vida, gracias a él fueron los mejores nueve meses de toda una vida. Pasé a ser de oruga a mariposa sin ni siquiera saber que podría convertirme en ella , porque tú David,hijo mío, me diste las alas que necesitaba también para seguir adelante en esta vida que aún no termino de comprender. Solo queda aprender a vivir con ello, y con todas las preguntas sin  respuestas  por desgracia.

Gracias por todas esas pequeñas cosas , que para mí eran tan grandes.

Te queremos bebé lindo, siempre nuestro  pequeño ángel .


Blog: Acunándote en mis sueños (en preparación)
Entrada: De oruga a mariposa  

Autora: Vanessa Barranco Expósito